lunes 1 de marzo de 2010

CUERPOS DÓCILES

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obra de Andrea Corrales Devesa està subjecta a una llicència de Reconeixement-No comercial-Compartir Igual 3.0 No adaptada de Creative Commons

jueves 25 de febrero de 2010

HOMENAJE A CAROLE SCHNEEMAN

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Lejos de ser una burla, este vídeo se presenta como una reflexión personal y corporal acerca del desarrollo de las prácticas feminista desde principios de los setenta y que caminan ya no hacia un postfeminismo claramente superado, sino que ya transitan hacia un transfeminismo .

El modelo ha cambiado, y no para que se instaure otro modelo. Por tanto, no hemos de hablar de revolución sino de transformación. Una transformación que va más allá del propio concepto de sujeto feminista, sino que se introduce en el propio cuerpo y diluye – al menos esa es la intención – sus propias fronteras.

Dentro de mi línea de trabajo-como sabéis, centrada en los temas de cuerpo, género, performance, etc.- decidí, después de haber llevado a cabo un proceso de investigación de tipo teórico-bibliotecario acerca de las prácticas feministas más relevantes desde los sesenta,llevar a cabo esta video-performance como ritual ya no de desvinculación de toda la historia que me precede, sino de liberación de los estereotipos con los que la historia ha ido manchando nuestros propios cuerpos, cambiando unas jaulas por otras.

Carole Schneeman en su obra “Interior Scroll”, performance realizada en 1975 (que es la obra a la que hago alusión en mi vídeo) se presentó sólo cubierta con una sábana y explicó al público que iba a leer un extracto de su libro, Cèzanne. She was a Great Painter. Acto seguido, se despojó de la sábana y se pintó el contorno del cuerpo con grandes trazos de barro. Se subió a una mesa larga y leyó el texto mientras posaba en una serie de poses típicas de modelos de dibujo del natural, sosteniendo el libro en una mano. Lo dejó caer y , lentamente, se extrajo un rollo de papel de la vagina y leyó las inscripciones que había escritas en él, extraídas de textos feministas que ella misma había redactado para una obra anterior.

Esta obra nació de las investigación de Schneeman en torno al “espacio vulvar” y a su conexión con las formas serpenteantes como los atributos de las diosas de las culturas ancestrales.

Este tipo de prácticas que se nutren de la idea esencialista de “mujer”, que durante los setenta se vinculó de manera muy productiva con la idea de vagina y su redescubrimiento y su recontextualización, es precisamente algo de lo que quería huir, puesto que por mi historia personal y mis experiencias, soy muy proclive a esta manera de pensar y a llevar una actitud de venganza que me parece no solo poco creativa sino también poco elegante :)

A día de hoy, prefiero abogar por la idea de que si, efectivamente, hombres y mujeres no son más que categorías, pero son. (mutables, podemos elegir.está claro) Pero forma parte de nuestra realidad, de modo que hay que posicionarse.

Mi vagina no limita mi cuerpo. No me hace mujer. Yo me hago mujer, identificándome con una lucha y utilizando mi cuerpo como arma, un arma que por fin está en nuestras manos y que dispara todo aquello que antaño fue hiriente para con nosotras, reapropiándonos de aquello con lo que quisieron reprimirnos.



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jueves 14 de enero de 2010

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miércoles 13 de enero de 2010

Sobre los mil y un inventores de la fotografía y el terror a compartir las ideas

Me resultó, como poco, interesante y por qué no, cachondo, que en historia de la fotografía encontrara uno de mis mejores argumentos en contra de esos virus con gesto serio y lenguaje pedante que andan por la facultad entre el sigilo y la pavonería. Entre el sigilo de que nadie les robe las comúnmente llamadas “ideas”, y la pavonería de gozar de la única cantera fiable de que abastecerse, como no, autónoma e independiente.

Como si de los grandes inventores de las palabras se pensaran, caminan delimitando su campo de competencia, y desconocedores de toda la historia que les precede, se coronan presas de su propio discurso, herméticamente cerrado gobernando su reino sin pudor a expulsar a los enemigos; esto es, cualquier persona que ose inmiscuirse en el tema que han elegido.

Como fenómeno particular se pueden considerar individuos graciosos, sin más preocupación. Pero no se tiene encuentra el enorme mal que están propagando por la facultad, pues influyen en las libertades de los demás. La céebre frase “eso ya lo hice yo…” resulta un dique realmente estúpido y limitador para el receptor, merma su interés hacia la investigación, la curiosidad y el toqueteo fundamental de cualquier estudiante de bellas artes.

La destrucción ha de se inminente.

Por ello, quiero reivindicar el fenómeno de los Mil y un inventores de la Fotografía. Lo que nos enseña es a entender que todxs formamos parte de una cultura general, un entorno social que condiciona nuestro lenguaje y orienta nuestros temas de interés.

¿No resulta curioso que todos a una, muchos investigadores y científicos de diferentes países ricos se toparan con la fotografía? Ninguna persona está al margen del clima social, las curiosidades y por supuesto, los momentos socio-históricos que le envuelven y le construyen. ¡Seamos conscientes de él y seremos más libres!

Aunque dentro del mundo del arte aún vivimos en la fábula de la mal llamada “originalidad”, que predica la existencia de algo “superior a nosotros”, sacar “lo que llevas dentro” y toda esa mierda (promulgada en gran medida por el profesorado) es indispensable una acción directa y una reivindicación de lo común, de el encuentro más que de esta política de privatizar las ideas, que nos empobrece como artistas y hace mucho más aburrida esta carrera que debería ser una selva, en vez de un zoo[1] .



[1] Idea sustraída deliberadamente (como tiene que ser) del cerebro de mi querida amiga Berta Escobar, gran pensadora y saltadora de verjas de zoos y demás cárceles.


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Sobre la propaganda. Por un mundo sin miedo a decir jilipolleces


Innumerables veces ha salido esta palabra durante las clases, “propaganda”, parece que se nos levanta un lado del labio mientras la pronunciamos.
Como todas las palabras, recogen una historia y es lógico, desde que se inventó la palabra “estalinismo”, que propaganda nos suponga una breve contracción de nuestros músculos faciales. También cabe recalcar la arcada que se da en el Estado Español cada vez que se habla de guerra civil, y propaganda, sobretodo en castellano, tiene mucho que ver con eso.
Ahora, la historia está ahí para mucho más que para los suplementos culturales del Público. Hay que cuestionarla.
También creo que se ha propagado, especialmente por los ámbitos académicos, una repulsión hacia las convicciones. ¿Quién tendría hoy cojones para decir “soy comunista”?
Los cojones ya no son necesarios para hacer frente, como hace no mucho más de treinta años, a una dictadura, a un encarcelamiento o a la muerte, los cojones hoy han de estar en la boca; entendedme: después del postestructuralismo francés, después de la posmodernidad, después de todo, parece haberse instaurado una higienización del pensamiento, llevado a cabo por el siempre implacable mercenario del poder: el miedo. Ahora miedo a decir gilipolleces.
Existe un problema exageradamente profundo en un mundo donde sea necesario leer 20 libros para comentar una noticia en el periódico: fundamentalmente que nadie lo hace, y el miedo viene a llevarse preso nuestro comentario. Y solo queda silencio. Un silencio políticamente correcto, libre de hacer el ridículo. Libre del conflicto de otrx que podría no estar de acuerdo. Libre de debate, libre de enfrentamientos.¿Libre?
¿Para qué demonios sirve tener “libertad de expresión” (jejejeje) de esta manera?
Hagamos el ridículo. Yo suplico oír la propaganda de alguien, por favor ¡que alguien descubra sus pensamientos! No hace falta leer a Foucault para hacer una buena propaganda de nuestras convicciones. ¡Adelante y sin miedo! ¡Por un mundo libre del miedo a la ignorancia! ¡La ignorancia es pensar que en algún momento tendremos certeza de algo!

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De collage


Cuando pensamos en collages, reconozcámoslo, pensamos en recortes de papel pegados sobre un dibujo, algún fragmento de fotografía…esas cosas.
En clase hemos examinado diferentes collages fotográficos, elaborados a partir de esta técnica, con inocuos “fines artísticos”, separados de aquellos con una intención ideológica. Pero yo me pregunto, ¿existe alguna obra libre de ideología? Lo dudo mucho.
Las obras las llevan a cabo las personas, que significativamente sensibles hacia una problemática, sea cual fuere, las desarrollan en diferentes medios (música, pintura, esculturas en chicle, etc.)
La evidencia del condicionamiento del lenguaje, las palabras como llaves que abrirán un concepto dentro de nuestra cabeza, y nuestra cabeza condicionada por el entorno social debe hacerse evidente. Rothko nunca podría hacer lo que hizo en el siglo doce.
Así, entiendo toda obra como una plasmación del entorno social, como lo son nuestras palabras y nuestras conductas, de modo que, ¿ es tan tremenda la idea de una fotografía manipulada con fines políticos?
Ahora mismo, yo estoy haciendo un collage. Estoy escogiendo de las palabras que conozco; aquellas que me sirvan para expresar aquello que quiero decir, eliminando algunas y eligiendo en lugar correcto de cada cual, selecciono los fragmentos que me interesan. ¿ Es esto manipulación?
Si la respuesta es positiva, deberíamos quemar todas las fotografías de la historia, pues si algo puede describir la fotografía (atención, aquí viene una de esas jilipolleces de las que hablaba antes) es la elección, la fragmentación. La fotógrafa elige que quiere dentro y que deja fuera, y también elige en que entorno desea hacerla pública(esto es, hacerla real), considerando los cambios que se darán en “la obra” según el trascurso de sus elecciones (pues si algo hemos aprendido en este curso de Historia de la Fotografía es que según dónde amanezca la fotografía será una cosa u otra).
En esta línea de pensamiento, podríamos decir que todo es collage, pero como decir que algo es “todo” sería decir que no es nada, dejémoslo en que realmente toda fotografía es elección, una especie de corta y pega y que ahí reside, como en todas las prácticas artísticas, su interés: básicamente, en dónde metemos la tijera y por dónde se nos escurre el pegamento.


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domingo 13 de diciembre de 2009

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