viernes, 23 de marzo de 2012

Can we still meet the deadline?

Estoy flipando.

Situación: me mandan una "sugerencia" para presentar una beca a través del ministerio para cursar el llamado "curso de inmersión en el inglés" que organiza la UIMP.
En verdad todo ha sido muy rápido. Me la concedieron y en cuestión de una semana debía incorporarme. Así que aquí estoy, en una residencia universitaria privada del campus de la politécnica de valencia. Veamos… si, ya van dos entidades privadas que se llevan pasta: la UIMP y la residencia universitaria galileo galileo.

Ojalá todo quedara ahí:

El curso dura 5 días y estamos divididos en tres grupos de niveles básicos y medios. Durante estos días nos hemos dedicado básicamente a "improve" el inglés oral. Sin embargo, parece ser que el inglés sólo puede existir en el contexto del "business". Esto es algo realmente absurdo por dos bandas: por una parte, es estúpido centrar todo el vocabulario en lo que tiene que ver con los negocios ya que el inglés te sirve para mil cosas más (un montón de pensamiento se genera en inglés, un montón de experiencias fuera del estado suceden en inglés y un larguísimo etcétera). Es estúpido por otro lado ya que os aseguro que ningun* que estábamos en ese curso íbamos a poder acceder a la clase de realidad que esos trasnochados libros reflejaban. Es estúpido pensar que te harán una entrevista de trabajo a alguien que viene de un país en crisis, con un nivel básico de inglés y prácticamente con lo que lleva puesto en un país tan racista como inglaterra o EE UU. Está claro que encontraremos curro, como siempre hemos hecho cuando hemos emigrado, pero ya sabemos que clase de trabajo nos van a ofrecer, nada relacionado con "manager" donde tengamos que controlar el "timeline" o no salirnos del "budget". Ah, es absurdo. Es absurdo en general: el estado de un país en crisis con una generación de jóvenes entera soñando con emigrar te prepara para ello: pero es falso, porque te prepara para un tipo de emighración que no será para nosotr*s. Nos colonializan a priori, nos enseñan como hablar bien allí, como parecer de allí. Ahora de repente una chica de un pueblo de cádiz le pregunta cual es su restaurante favorito y responderá Subway.

Además, ¿quién coño se creen? Estos profesores forrados de pasta que tenemos y el curso en el que están colaborando nos hacen performar horribles dinámicas de jerarquía y explotación en el mundo laboral. Por ejemplo, una de las "play rules" fue escenificar qué hacer si tu jefe te dice que debes quedarte más tiempo trabajando de lo estipulado en tu contrato y cobrando lo mismo. ¿Por qué nadie se preocupa por sus derechos laborales? ¿por qué esto no nos lo explican?
Otro ejemplo: hagamos un debate. ¿qué es más importante para ti, el trabajo o el lugar donde quieres vivir? En ese contexto de pisacabezas, solo te preocupa lo evidente.

Por otra parte, tienen este tipo de método de enseñanza basado en la repetición, eso quiere decir que., por ejemplo, estamos en el tema de "abrir una cuenta en el banco" (que por otra parte dices pero a ver, si queremos abrir una cuenta en otro país no te preocupes que te van a entender por la cuenta que les trae!) y el profesor te pregunta "Would you like oppen a new account?" Y tu dices, No, no quiero una puta cuenta en el banco, y entonces el te dice que si, que tienes que practicar la frase en afirmativo, así que ahí estás tu, diciendo en voz alta, como un mantea, Si, quiero abrir una cuenta en el banco.

Horrible. Como zombis.

Además, van de guais. Al igual que el tipo de "colaboración" o "trabajo en grupo" que promueve bolonia, aquí nos preparan a trabajar en grupo, lo que debe traducirse por saber persuadir para que mi idea salga ganadora. Una de las dinámicas grupales fue pelear entre tres por un asiento con ventanilla en el avión. Evidentemente, lo que el ejercicio pedía era que esgrimiera el mejor argumento para quedarme con el asiento, no que escuchara las circunstancias de las otras dos personas para tomar la decisión más justa.

Eso sin contar las censuras: ayer fue mi presentación (tenías que prepararte una presentación sobre algo para demostrar que sabrías defenderte en una entrevista de trabajo), y yo elegí hablar de postporno porque me apetece, porque me tengo que preparar algo en inglés para lo de Holanda sobre esto y porque quería levantarles los colores a las nenas de mi clase. Mientras la gente entraba, puse el vídeo de la performance de la Quimera Rosa, la de Mutaciones a través del género. El profesor me dijo que nada de porno en clase y pensé que estaba bromeando pero no, se acercó y me apagó el ordenador con muy buena sonrisa el muy estúpido. Hoy, además, la profesora de las mañanas estaba haciendo una gran lista con vocabulario sobre el cuerpo: cuando le he dicho "vagina" para que lo añadiera a la lista (estaba cabeza, brazo, mano, dedo del pié, cadera, etc) ha decidido no hacerlo.

Esto es sólo una pequeña, ínfima parte de la estupidez que estoy viviendo estos días entre estas paredes. No obstante y como es evidente, he tenido que mediar con una cantidad ingente de agresiones sexistas que no podría enumerar ni en un millón de folios. Desde los roles que toman las profesoras y los profesores (ellas son estúpidas, la gente se las toma a coña, las ridiculizan, etc) y ellos son unos señores (o mayores y se les respeta, toman esa posición), o jóvenes (y se les admira calladamente y con una sonrisa) hasta afirmar que "puesto que las líneas del dibujo son flojas/débiles/suaves, este dibujo es de una chica". La enorme gama del medio podéis imaginarla. Además, cuando he comentado "Oye, ése ha sido un comentario sexista" se me ha acusado de "perder de vista lo importante" o "pasarme de la raya",además de reirse cuando dije que había sido ofensivo para mi.

.etc.

Puedo contaros tantas cosas de esta semana… fliparíais.

Pero la verdad es quehoy he terminado llorando porque sinceramente lo que más triste me ha puesto y lo que me he dado cuenta que soy incapaz de sobrellevar es la absoluta naturalidad con la que gente que tiene veinte y veintitrés años que están estudiando en la universidad vive en la más fascinante superficie de las cosas. me fascina como pueden pasar horas y horas hablando de nada (compañías telefónicas, fútbol, chicas-os, famosos) y a la vez generando la mierda de mundo racista, sexista, homófono, xenófobo, consumista y repugnante que se nos come cada vez que sacamos la cabeza del ghetto.

martes, 13 de marzo de 2012

Islamofóbia o lo que mierdas sea



Otra vez me han confundido con árabe. Esta islamofobia me tiene hasta los ovarios.

No quería entrar al baño, sólo quería un poco de papel porque se me estaban cayendo los mocos y eran las malditas ocho de la mañana: esto es, capacidad de respuesta de 0 a 3.

Las empleadas de la biblioteca estaban lavando los baños y charlando animadamente. Cuando me han visto las intenciones de entrar (ni siquiera he entrado) me han mirado de arriba a abajo con una cara de asco que te cagas y me han dicho algo, pero no las he entendido porque iba súper sobada. Me he quedado parada mirándolas y buscando un poco de papel higiénico que me pudieran acercar para no tener que pisarles lo fregao.
Y entonces se han puesto a mirarme con cara de superioridad y se han puesto a decirme gesticulando y como si no entendiera lo que dicen "fuera, fuera, al otro, al final" con un tono muy parecido a aquel que mucha gente usa para dirigirse a los perros. Una especie de orden sin esperar, ni aunque fuera remotamente, una respuesta, una subjetividad proveniente del otro.

En un micro segundo me ha parecido volver a Alemania, con todas esas feministas blancas mirando raro por no hablar alemán y por parecer turca. Me ha parecido también volver a Dinamarca en auto stop, donde se asumía directamente que yo era inmigrante-por tanto-pobre-por tanto-puta.
No esperaba encontrarme esto en el país que reclama mi cuerpo como suyo. No obstante, parece ser que Catalunya no es España (estoy teniendo muchos encontronazos de este palo desde que vivo en Barcelona)
Aun me acuerdo del tarado de mierda que me amenazó y terminó diciendo " que a mi las morenas me gustan españolas"

lunes, 5 de marzo de 2012

jueves, 23 de febrero de 2012

21 de Junio de 2011

Qué gusto da el agua corriente. Aunque sea así.
Me encanta, además, que esta libreta comience así, desde el placer de algo tan cotidiano. Y es que creo que me gustaría al menos durante estos meses, dejar el éxtasis del pensamiento abstracto y abandonarme tranquilamente al placer de lo concreto, de lo tangible, de lo que siempre está ahí pero que por su recurrencia pierde los límites de sí mismo, difuminandose con el todo, que es la nada.

Por ejemplo, ésa rosa.

Si no existiera un nombre concreto que separa las ideas (ideales) de el rosal y la flor del rosal (rosa), probablemente nuestra percepción se limitaría a aprehender un rosal, cuyas rosas (hoy entendidas como categorías independientes aunque evidentemente relacionadas por la lógica de la botánica), formarían parte de él, pero no serían conceptualizables de manera diferenciada.
Es como ésa planta. Sus hojas, aunque la naturaleza ha modificado su forma, sus colores, su sombra proyectada e incluso, probablemente, su trayectoria vital, su nombre, la palabra que genera el ideal por el que nos regimos, sigue siendo "hoja". Tal vez "hoja roída por un insecto anónimo", pero esto, queridas, no tiene importancia.

Lo más gracioso de todo es -volviendo a nuestra utopía sin rosas conceptualizables- que todo el sector de la economía que rige la cultura, el amor romántico, el día de Sant Jordi, etc. desaparecerían. ¿Qué sería de cualquier película ñoña sin un buen ramo de rosas, con toda su carga histórica, simbólica y pagana?
Las consecuencias de las políticas que rigen nuestro lenguaje y por ello nuestra percepción son tremendas y, en mi opinión, incalculables.

Hablo de género.

Volviendo al agua. Dios, es un placer inmenso ver el agua correr. Empiezo por el principio (me enrollo en esto básicamente porque Arantza me ha cerrado la puerta de casa y no me apetece molestarlas. Puesto que estoy en tetas, no puedo ir a pasear de modo que he encontrado un rinconcito a la sombra, agradable para mi y para las esquivas miradas de l*s vecin*s)

Tengo un problema con la mierda. Lo reconozco.
Y como cualquiera que empiece un párrafo de esta forma, me estriño con facilidad.

La razón más habitual de mis estreñimientos -yo diría que la única- es estar fuera de casas conocidas, digamos, anualmente (no haber compartido ningún flujo afectivo-económico con ell*s)
Bien. Primera parada en Barcelona y ya estoy con lo mismo.

Me da vergüenza. El olor, la situación de que me estén esperando para entrar al lavabo, el miedo de luego no tener papel, no tener agua, ¡no poder borrar las huellas del crimen! (anchoilla), etc.
Así que me voy aguantando. Y en ese momento es automático: mi cuerpo enferma.
Me empiezan a doler cosas. Habitualmente las piernas. Luego la cabeza: siento presión y calor. Si pasan varios días ya es la hostia: granos y herpes labial, hinchazón general y fiebres de esas frías.
Supongo que lo siguiente a eso es un cólico, la muerte o una explosión.

Bien, pues esta mañana me he despertado convencida de que ya está bien, que no quiero maltratar mi cuerpo más allá de lo que me de placer a mí (que le follen al resto, al menos, en este sentido). Aguantarme la mierda por no desagradar a los demás no me da placer, al revés, me hace sentir imbécil e incapaz de vivir como he decidido y quiero vivir durante estos meses.
Esto es, currarse las dinámicas de tu mejor mochila que es tu cuerpo serrano.
Así que me he levantado de la cama, he buscado algo con lo que distraerme por si el asunto (la mierda) se alargaba (versión corta de El Quijote, no es coñá) y me he sentado en la taza. Si, me he sentado porque no puedo cagar de otra manera y zas, había meado en la taza. Argh, no ha molado nada pero esto no me ha desencaminado de mi propósito inicial (cagar) y desde luego no me va a volver a pasar.

No había agua, estaba claro.

He buscado a Arantza que ya estaba despierta y me ha abierto ella gua, y yo he mirado para la próxima vez (porque habrán unas cuantas) poder hacerlo sola.

Y entonces, el milagro.

Cuando abren la toma de agua sale agua fresca en el baño por tres lugares diferentes que corresponden a tres cubos que varían de forma, color y -supongo- función. Uno del grifo de la ducha, otro de la alcachofa de la ídem, y otro de una pequeña fuga que hay debajo del lavabo.
Yo, además, me he aventurado a llevar dos garrafas más, aprovechando los diferentes ritmos de llenado de los correspondientes cubos.
Me ha dado el éxtasis. Era como una especie de sinfonía acuática -un poco underground- que ganaba en experiencia y densidad a cualquier otra pieza musical. El propio agua de mi cuerpo ha querido echarse al baile también, de modo que cuerpo y yo hemos metido la cabeza y las manos en medio de esta orgía de agua dulce y hemos salido a secarnos al sol en este precioso jardicito repleto de rosas donde estoy escribiendo,a la sombra de un níspero y bajo la tiranía de insectos autóctonos.

Me inunda la risa y el placer de pensar que, finalmente olvidé tirar de la cadena en médio de tanto éxtasis licuado y, encerrada en el jardín, me parece una situación maravillosa que precede a este viaje y que me llena de confianza y alegría. Esto es, saber que podré cagar donde y cuando me de la gana.


viernes, 6 de enero de 2012

Navidades 2011-12

Este tipo de fechas que acabamos de pasar/malditas navidades ejem/ son días decisivos nos guste o no. Mi padre que trabaja en conductas adictivas me contaba esta mañana que a partir de enero suelen haber más pacientes nuevos que en el resto del año. Propósitos pensareis… Yo también pensaba eso hasta que me ha aclarado que las navidades son unas fechas donde las personas que han tenido jaleo con drogas suelen recaer.
Y claro, me rindo a la evidencia.
Además a una evidencia vivida. Totalmente.
Estos días que he estado en la ciudad que me vio crecer he experimentado una cantidad asombrosa de estados de ánimo deprimentes: todo empezó porque no quería venir. Estaba, de acuerdo, no muy bien en Barcelona. Pero acababa de llegar y se me antojaba necesario quedarme a pasar al menos dos meses sin moverme. Pero zas, de repente obligaciones familiares. Menú para 4.
Llegué a la ciudad de las palmeras en un estado de nervios lamentable, unido a una fase de hongos vaginales extremo y una mala ostia que te cagas (mal rollo para el primer día con mi conflictiva y queridísima familia de mujeres histéricas y con demasiado pasado que restregarse) Olvidé mi cargador en Barcelona, lo cual acentuó la dificultad de comunicación entre mi (¿pareja?¿novia?¿churri?¿amante?¿palito de cangrejo?) y yo, lo que unido a todo lo anterior provocó una ruptura imaginaria producida únicamente en mi puta cabeza de zumbada que me hizo caer en picado durante los cuatro primeros días, culminando dicha fase con una visita a la peluquería (azul, solo digo eso)
En fin, penoso ya lo sé. Lágrimas unidas a escasez de alcohol, muchos porros por el duelo del alcoholismo pasajero, visitas a familiares que ni recordaba y muchas muchas horas zampando audiovisual y apagando los oídos.
(muchas os preguntareis por el máster. bien, yo también)
La visita a la peluquería hacía que las preguntas de siempre se orientaran hacia mi cuero cabelludo pero en general no distaba mucho de las producidas desde que volví de Alemania con el rabo entre las piernas alimentada por la ilusión de un trabajo que me gustara, que me motivara, como investigadora de la uni : "Peroooo, entonces, donde vives? Y de que va ese máster? Pero no estabas es (´+``ç`+`+`)
etc.
Y el clásico: A ver si te colocas ya bien colocada y dejas de dar tumbos como una gitana.
Gracioso, evidentemente, que las abuelas tengan esa costumbre de llamar "colocarse" a encontrar un puto curro fijo. Siempre se me salta la sonrisa.
Si yaya, a ver si me coloco pronto.
No dista mucho de la realidad.
Desde que me plantee alejar las drogas de mi cuerpo serrano han pasado ya muchos años y muchas rallas "esporádicas" que han acabado convirtiéndose en un contínuo. Pese a que en Cuenca lo iba más o menos consiguiendo y a que sin duda tengo muy buenos motivos para hacerlo, mi relación con las drogas solo puede caracterizarse como eskizoide y bipolar.
Me sientan mal. Me han pasado cosas HORRIBLES joder que no quiero NO QUIERO que vuelvan a pasarme. Tengo secuelas de esos años perdidos que aún me hacen sudar cuando los recuerdo. Pero y maldito pero, las busco. Las busco siempre y siempre están ahí. Esperandome.
Nochevieja fue el éxtasis. Una vez más pude haber muerto. Me lo pasé increíblemente bien. Claro.
Y de nuevo la reflexión. Aún estoy curandome las heridas de la boca de esa noche y hoy, mientras me volvían a preguntar qué coño pienso hacer con mi vida me toco las llagas producidas por esos diamantes azules, lo hago con la lengua, jugueteo mientras mis primas intentan no mirarme el pelo mientras me preguntan, una jodida vez más que qué estoy haciendo, que donde vivo, que de qué pienso trabajar ahora que he terminado mi estúpida carrera que todos saben/piensan que no sirve para nada.
Mirando mi pelo creo que se van imaginando, navidad tras navidad que voy a ser así siempre, que no era una mala adolescencia, que sigo llevando el puto pelo raro y que sigo haciendo cosas que jamás entenderán. Mirando a mi padre esta mañana empiezo a pensar que toda mi vida va a seguir siendo una eterna recaída, que nunca dejaré de pensar que estaré mejor si me meto una rula, que nunca voy a encontrar una mierda de trabajo y que cada día será lo que es, un puto abismo incomprensible tanto para mi como para ellos.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Hola otra vez. Ahora soy yo quien habla

Últimamente se está generando en mí un pliegue hacia dentro. Es decir, mi incansable deseo por alcanzar abstractos y manejarlos, tocarlos, hacer malabares con ellos y prenderles fuego, se ha transformado en una especie de disforia de lo concreto, de lo llano, de lo pequeño.
Lo micro me está matando.
De modo que, experimentemos con esto de la expresión, quinto chackra, grito pelao, veneno oral, lo que sea.
Voy a darle vida a este blog abandonao que tenía por aquí. Su reciclaje tiene como única misión masticar el grano sucio, succionar la pus de la herida, escribir con el teclado mojado.
Bien, vamos a contar mentiras...

martes, 8 de junio de 2010

LO SENTIMOS