Miguel Hernández, al final, hablaba siempre de o desde el mediterráneo.
La suavidad de sus brisas se trasladaba a sus poemas, y tras leerlos la boca siempre te sabía a sal.
Yo crecí con sal en la boca, y hoy esa misma sal está escociendo mis heridas. Heridas que sangran al ver uno de los últimos reductos de la vida mediterránea caer ante el paso de las excavadoras.
El Cabanyal, tu pueblo y el mío, está llorando lágrimas saladas que se pierden en este mar que lo rodea, hoy su único defensor ante la amenaza expansionista y devastadora que supone el gobierno del PP valenciano.
Ambos, mediterráneo y Cabanyal, están luchando espalda con espalda contra la total destrucción que va dirigida más allá de las casas o del patrimonio histórico, que va directa a erradicar el estilo de vida que se resiste a entrar en el modelo capitalista e individualista que el gobierno de la Rita pretende.
Solidaridad vecinal, apoyo mutuo, contacto directo… son factores que ponen en peligro la hegemonía de lo económico frente a lo social, y por tanto, ha de ser erradicado. Y como no, a golpe de porra.
Cientos de vecinxs resisten hoy a las máquinas que, custodiadas por las fuerzas de represión del Estado, quieren acabar con sus casas y con su arquitectura, que hace referencia a un estilo de vida heredero de los antiguos pueblos marineros donde no todo estaba valorado en función del dinero.
Y como hoy, desde hace más de doce años.
Hoy, el mediterráneo de Miguel Hernández, el tuyo y el mío, llora frente a la impunidad. Que no nos venza la indiferencia. Solidaridad con el Cabanyal.
Ara i sempre ¡Cabanyal viu i combatiu!
La suavidad de sus brisas se trasladaba a sus poemas, y tras leerlos la boca siempre te sabía a sal.
Yo crecí con sal en la boca, y hoy esa misma sal está escociendo mis heridas. Heridas que sangran al ver uno de los últimos reductos de la vida mediterránea caer ante el paso de las excavadoras.
El Cabanyal, tu pueblo y el mío, está llorando lágrimas saladas que se pierden en este mar que lo rodea, hoy su único defensor ante la amenaza expansionista y devastadora que supone el gobierno del PP valenciano.
Ambos, mediterráneo y Cabanyal, están luchando espalda con espalda contra la total destrucción que va dirigida más allá de las casas o del patrimonio histórico, que va directa a erradicar el estilo de vida que se resiste a entrar en el modelo capitalista e individualista que el gobierno de la Rita pretende.
Solidaridad vecinal, apoyo mutuo, contacto directo… son factores que ponen en peligro la hegemonía de lo económico frente a lo social, y por tanto, ha de ser erradicado. Y como no, a golpe de porra.
Cientos de vecinxs resisten hoy a las máquinas que, custodiadas por las fuerzas de represión del Estado, quieren acabar con sus casas y con su arquitectura, que hace referencia a un estilo de vida heredero de los antiguos pueblos marineros donde no todo estaba valorado en función del dinero.
Y como hoy, desde hace más de doce años.
Hoy, el mediterráneo de Miguel Hernández, el tuyo y el mío, llora frente a la impunidad. Que no nos venza la indiferencia. Solidaridad con el Cabanyal.
Ara i sempre ¡Cabanyal viu i combatiu!

Ey Andrea, que tal? joe al final no te vimos más que el primer día... ¿Qué tal fue todo? Nosotros volvimos a ir al Tattoo circus el domingo, estuvo muy bien, con conciertos, un espectaculo de payasos y más gente colgándose. ¿Qué tal se te quedó el tattoo? Al final nos volvimos ayer a Granada David, Guille y yo, y esta semana subiremos para el Viña.
ResponderSuprimirBueno espero verte pronto y que vaya todo muy bien, besos!