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lunes, 30 de noviembre de 2009

MI CUERPO TIENE MEMORIA



Las cicatrices son el emblema de mi rabia, y están escritas en femenino. Quiero posicionarme. Soy mujer como sujeto político y como grito de guerra, aunque ya no esté de moda.
Quiero recuperar lo colectivo, en su estado más primigenio, lo colectivo como dispositivo que funciona a partir de una agresión, de un peligro. Yo estoy alerta, nadie más me enterrará los pies. Nunca.
Me importa una mierda que seas hombre y nos tengas lástima. Somos el 51% de la población mundial y estamos cabreadas. TÚ DEBERIAS TENER MIEDO.
No pienso bajar la guardia con teorías democráticas, esto es la guerra. Esto es la acción por antonomasia. Poder activo, y en manada.

Ya basta. Nos guste o no vamos a ser, como el resto de las "hormiguitas" que han poblado este agujero, parte de un mecanismo de revoluciones. Somos una pieza más, y punto. Pero elijamos la pieza. Yo quiero una que sea bien afilada.

Y tu?

viernes, 20 de noviembre de 2009

Cartografías del cuerpo/ ::: Trabajos anteriores:::

SOBRE LA URBE

La metrópolis de la separación

"(...) El hombre experimenta en la metrópoli, de forma estricta, su condición negativa. La finitud, la soledad y la exposición, que son las tres coordenadas fundamentales de esta condición, tejen el decorado de la existencia de cada cual en el seno de la gran ciudad; no el decorado fijo, sino el decorado móvil, el misceláneo decorado de la gran ciudad merced al cual los hombres pueden soportar la fría hediondez de sus no-lugares.

(...) Consumidor final de la existencia, afectado por una incredulidad definitiva respecto a los hombres no menos que al lenguaje, el moderno de la metrópoli vive en el horizonte de una interminable experimentación sobre sí mismo. (...) Ha reemplazado así el vacío de experiencia por la experiencia del vacío (...)

Pasando del éxtasis a la decepción, la multitud solitaria de los modernos ya-siempre desaparecidos, ya-siempre olvidados, prosigue su deriva como una balsa de suicidas, perdida en un océano depresionista de imágenes y abstracciones. No tiene nada que transmitir, salvo las fórmulas convenidas de goces que no fueron y una vida sin objeto en una nada amueblada.

La metropóli aparece, además, como el lugar propicio para la rivalidad mimética, la desolada pero contínua celebración del "fetichismo de la pequeña diferencia". UNO representa cada año la tragicomedia de la separación: cuanto más aislados están los hombres más se parecen, cuanto más se parecen más se detestan y cuanto más se detestan más se aíslan. Y cuando los hombres ya no pueden reconocerse entre sí como partícipes de la edificación de un mundo común, todo concurre entonces para catalizar una reacción en cadena, una fisión colectiva. "


"Teoría del Bloom" Tiqqun


(Imagen: Guillermo Kuitca)

jueves, 19 de noviembre de 2009

AUTORRETRATO

Puro cambio,
Puras obras.
Se extienden por todo mi territorio.
Levantan,
Pero no llegan abajo,
¿dónde están las cloacas?
Se huelen, se saben,
Pero no se ven.
Forman parte de mis secretos…

I
Como con raspadura de vidrio en los ojos
Miro hacia fuera,
Que es hacia dentro…
Sin la tregua del parpadeo,
Me enfrento, me enfrento.

II
Mi garganta grita ¡libertad!
Pero mis dientes son traicioneros,
Ora presos del embrutecimiento más elemental,
Ora sádicos… se cierran,
Y víctimas del odio, sucumben.

III
Mis manos ejecutan la acción.
Son las madres de mis palabras bastardas,
Y manan leche…


IV
Desde mi pecho destruyo al mundo,
Es así,
Sencillo.
Mi corazón atiende,
Solitario.
Asiste impasible a la destrucción inminente.
Llora…
Y baja lento hasta el vientre,
Que también llora,
Pero más silencioso.

V
Cicatrices.
Cicatrices por todas partes,
Incomprensibles para una niña que se rompe
Intentando tocar el cielo con los pies pegados en esta barbarie.
Como Roma, se reconstruye.
Poquito a poco recupera sus miembros.
Y veintiún años más tarde
Cose su último recuerdo.
Frágil
Se echa al mundo.

Convicción y seguridad son los nombres de mis cicatrices.
Están inscritos en mi pelo…
A fuerza de fuego vivo,
Que no se detiene,
Que toma partido,
Que se estremece.





















VALIE EXPORT

“De alguna manera me enteré por revistas y periódicos que existía algo llamado feminismo, en concreto por medio de revistas americanas. En Europa realmente no existía, pero surgió con el movimiento estudiantil: el pensar sobre lo que significaba ser una estudiante, y también ser madre, tener o no una familia. Me puse a trabajar sobre la manera en que la Historia del Arte muestra los comportamientos femeninos, en cómo trata a las mujeres o los temas femeninos. A través de ello pude hacer que mi arte llevase un mensaje social”




jueves, 5 de noviembre de 2009

La Rabia
































































La Rabia se dividió en seis actos y duró dieciséis minutos. En ella, recité cuatro poemas, dos escogidos de los poemas futuristas de la época y dos compuestos por mi, además de un fragmento de la Ursonata de Kurt Switters.

Durante los primeros minutos de la performance, mientras recitaba y con las luces apagadas, se proyectaban imágenes muy rápidas dónde se podías ver y relacionar guerra, violencia, sexo y representaciones fálicas-futuristas y no futuristas-, a su vez con música electrónica que reforzaba el carácter dinámico y agresivo de el ambiente. Apenas se me ve.

Después se encienden las luces y balbuceo. Tengo miedo y la boca tapada. Estoy de rodillas en el suelo. Accedo al imperativo masculino, y recito la segunda poesía. No me atrevo a mirar al público. El ritmo cambia completamente. Estoy siendo agredida, y respondo recogiéndome con vergüenza.

Se proyecta una imagen bélico-fálica. Y grito mi siguiente poesía. Grito con dolor, retorcida, sintiendo el dolor del pasado, en mi abdomen. Puede que se pretenda vestir a la mujer con los atributos masculinos (como pretendían los futuristas), pero a mi nadie me quita el dolor de ovarios. A la vez, suena el saxofón de Manu, que hace ruidos, y ayuda a crear un ambiente de agobio y de desconcierto.

Caigo desfallecida, cuando se apagan las luchas y aparece “el feminismo” de la voz de Celia Amorós (defensora de un feminismo institucional, de la igualdad). Desde luego no me levanta, pero me da herramientas. Mis sollozos ya pueden existir, alguien les ha puesto nombre. Y me empodero.

Me miro. Soy consciente de mi atadura y me libero. Pero no soy tan estúpida como para pensar que puedo desprenderme de mis cadenas tan fácilmente. Soy libre en el momento en el que elijo cómo las quiero, dónde y cuando. Utilizo la media que me tapaba la boca para identificarme, aunque sólo sea por mis heridas, sé quien soy. Y sé que estoy oprimida. Ésa es mi bandera.

Me levanto y miro al público. Ya no necesito la ropa, no tengo miedo. Me toco y sé que me están mirando. No me avergüenza reconocerme en mi cuerpo. He cambiado.

Tomo el micrófono, y escojo mi lugar dentro del espacio. Me abro completamente, pues ya no tengo miedo a que me hieran. Ahora soy yo el instrumento cortante, y recito la Ursonate. Utilizo mi sexo, de por siglos invisibilizado, para agredir. Si, agredir.

Mientras, se están proyectando imágenes de mi propio cuerpo. Ya no soy objeto pasivo de las miradas externas, ya no soy objeto de deseo de nadie. Me nutro de las miradas, no me oprimen. Pero yo devuelvo la mirada, y no sólo ahí está el cambio; también miro las imágenes de mi cuerpo, y me excito. Soy mi propio objeto de deseo, a la vez.

Y doy rienda suelta a mi excitación. Me hago una paja.

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miércoles, 4 de noviembre de 2009

GEOGRAFÍA BÁSICA




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martes, 3 de noviembre de 2009