viernes, 20 de noviembre de 2009

SOBRE LA URBE

La metrópolis de la separación

"(...) El hombre experimenta en la metrópoli, de forma estricta, su condición negativa. La finitud, la soledad y la exposición, que son las tres coordenadas fundamentales de esta condición, tejen el decorado de la existencia de cada cual en el seno de la gran ciudad; no el decorado fijo, sino el decorado móvil, el misceláneo decorado de la gran ciudad merced al cual los hombres pueden soportar la fría hediondez de sus no-lugares.

(...) Consumidor final de la existencia, afectado por una incredulidad definitiva respecto a los hombres no menos que al lenguaje, el moderno de la metrópoli vive en el horizonte de una interminable experimentación sobre sí mismo. (...) Ha reemplazado así el vacío de experiencia por la experiencia del vacío (...)

Pasando del éxtasis a la decepción, la multitud solitaria de los modernos ya-siempre desaparecidos, ya-siempre olvidados, prosigue su deriva como una balsa de suicidas, perdida en un océano depresionista de imágenes y abstracciones. No tiene nada que transmitir, salvo las fórmulas convenidas de goces que no fueron y una vida sin objeto en una nada amueblada.

La metropóli aparece, además, como el lugar propicio para la rivalidad mimética, la desolada pero contínua celebración del "fetichismo de la pequeña diferencia". UNO representa cada año la tragicomedia de la separación: cuanto más aislados están los hombres más se parecen, cuanto más se parecen más se detestan y cuanto más se detestan más se aíslan. Y cuando los hombres ya no pueden reconocerse entre sí como partícipes de la edificación de un mundo común, todo concurre entonces para catalizar una reacción en cadena, una fisión colectiva. "


"Teoría del Bloom" Tiqqun


(Imagen: Guillermo Kuitca)

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