Lejos de ser una burla, este vídeo se presenta como una reflexión personal y corporal acerca del desarrollo de las prácticas feminista desde principios de los setenta y que caminan ya no hacia un postfeminismo claramente superado, sino que ya transitan hacia un transfeminismo .
El modelo ha cambiado, y no para que se instaure otro modelo. Por tanto, no hemos de hablar de revolución sino de transformación. Una transformación que va más allá del propio concepto de sujeto feminista, sino que se introduce en el propio cuerpo y diluye – al menos esa es la intención – sus propias fronteras.
Dentro de mi línea de trabajo-como sabéis, centrada en los temas de cuerpo, género, performance, etc.- decidí, después de haber llevado a cabo un proceso de investigación de tipo teórico-bibliotecario acerca de las prácticas feministas más relevantes desde los sesenta,llevar a cabo esta video-performance como ritual ya no de desvinculación de toda la historia que me precede, sino de liberación de los estereotipos con los que la historia ha ido manchando nuestros propios cuerpos, cambiando unas jaulas por otras.
Carole Schneeman en su obra “Interior Scroll”, performance realizada en 1975 (que es la obra a la que hago alusión en mi vídeo) se presentó sólo cubierta con una sábana y explicó al público que iba a leer un extracto de su libro, Cèzanne. She was a Great Painter. Acto seguido, se despojó de la sábana y se pintó el contorno del cuerpo con grandes trazos de barro. Se subió a una mesa larga y leyó el texto mientras posaba en una serie de poses típicas de modelos de dibujo del natural, sosteniendo el libro en una mano. Lo dejó caer y , lentamente, se extrajo un rollo de papel de la vagina y leyó las inscripciones que había escritas en él, extraídas de textos feministas que ella misma había redactado para una obra anterior.
Esta obra nació de las investigación de Schneeman en torno al “espacio vulvar” y a su conexión con las formas serpenteantes como los atributos de las diosas de las culturas ancestrales.
Este tipo de prácticas que se nutren de la idea esencialista de “mujer”, que durante los setenta se vinculó de manera muy productiva con la idea de vagina y su redescubrimiento y su recontextualización, es precisamente algo de lo que quería huir, puesto que por mi historia personal y mis experiencias, soy muy proclive a esta manera de pensar y a llevar una actitud de venganza que me parece no solo poco creativa sino también poco elegante :)
A día de hoy, prefiero abogar por la idea de que si, efectivamente, hombres y mujeres no son más que categorías, pero son. (mutables, podemos elegir.está claro) Pero forma parte de nuestra realidad, de modo que hay que posicionarse.
Mi vagina no limita mi cuerpo. No me hace mujer. Yo me hago mujer, identificándome con una lucha y utilizando mi cuerpo como arma, un arma que por fin está en nuestras manos y que dispara todo aquello que antaño fue hiriente para con nosotras, reapropiándonos de aquello con lo que quisieron reprimirnos.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada