“Nenas, a comer” es la frase que más he oído de la boca de mi madre. Y este vídeo se presenta, por una parte, como grito desesperado de una realidad que no es mía, pero de la que padezco toda su potencialidad. Por otra, es una sencilla reflexión acerca de uno de mis mayores miedos irracionales: ser esclava. Y ver mi cuerpo, ahora joven y libre, preso de la zonificación más originaria. Atrapado entre las lanas de la maternidad.
jueves 14 de enero de 2010
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También te he pillado por aquí, bloguera. Ya eres parte de los amigos de la welles :)
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