Últimamente se está generando en mí un pliegue hacia dentro. Es decir, mi incansable deseo por alcanzar abstractos y manejarlos, tocarlos, hacer malabares con ellos y prenderles fuego, se ha transformado en una especie de disforia de lo concreto, de lo llano, de lo pequeño.
Lo micro me está matando.
De modo que, experimentemos con esto de la expresión, quinto chackra, grito pelao, veneno oral, lo que sea.
Voy a darle vida a este blog abandonao que tenía por aquí. Su reciclaje tiene como única misión masticar el grano sucio, succionar la pus de la herida, escribir con el teclado mojado.
Bien, vamos a contar mentiras...
viernes 30 de diciembre de 2011
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Tralará.
ResponderSuprimirNo hay nada más necesario que lo superfluo. Yo me quedo por aquí, a observar el reciclaje. Muá, bonita.