viernes 6 de enero de 2012

Navidades 2011-12

Este tipo de fechas que acabamos de pasar/malditas navidades ejem/ son días decisivos nos guste o no. Mi padre que trabaja en conductas adictivas me contaba esta mañana que a partir de enero suelen haber más pacientes nuevos que en el resto del año. Propósitos pensareis… Yo también pensaba eso hasta que me ha aclarado que las navidades son unas fechas donde las personas que han tenido jaleo con drogas suelen recaer.
Y claro, me rindo a la evidencia.
Además a una evidencia vivida. Totalmente.
Estos días que he estado en la ciudad que me vio crecer he experimentado una cantidad asombrosa de estados de ánimo deprimentes: todo empezó porque no quería venir. Estaba, de acuerdo, no muy bien en Barcelona. Pero acababa de llegar y se me antojaba necesario quedarme a pasar al menos dos meses sin moverme. Pero zas, de repente obligaciones familiares. Menú para 4.
Llegué a la ciudad de las palmeras en un estado de nervios lamentable, unido a una fase de hongos vaginales extremo y una mala ostia que te cagas (mal rollo para el primer día con mi conflictiva y queridísima familia de mujeres histéricas y con demasiado pasado que restregarse) Olvidé mi cargador en Barcelona, lo cual acentuó la dificultad de comunicación entre mi (¿pareja?¿novia?¿churri?¿amante?¿palito de cangrejo?) y yo, lo que unido a todo lo anterior provocó una ruptura imaginaria producida únicamente en mi puta cabeza de zumbada que me hizo caer en picado durante los cuatro primeros días, culminando dicha fase con una visita a la peluquería (azul, solo digo eso)
En fin, penoso ya lo sé. Lágrimas unidas a escasez de alcohol, muchos porros por el duelo del alcoholismo pasajero, visitas a familiares que ni recordaba y muchas muchas horas zampando audiovisual y apagando los oídos.
(muchas os preguntareis por el máster. bien, yo también)
La visita a la peluquería hacía que las preguntas de siempre se orientaran hacia mi cuero cabelludo pero en general no distaba mucho de las producidas desde que volví de Alemania con el rabo entre las piernas alimentada por la ilusión de un trabajo que me gustara, que me motivara, como investigadora de la uni : "Peroooo, entonces, donde vives? Y de que va ese máster? Pero no estabas es (´+``ç`+`+`)
etc.
Y el clásico: A ver si te colocas ya bien colocada y dejas de dar tumbos como una gitana.
Gracioso, evidentemente, que las abuelas tengan esa costumbre de llamar "colocarse" a encontrar un puto curro fijo. Siempre se me salta la sonrisa.
Si yaya, a ver si me coloco pronto.
No dista mucho de la realidad.
Desde que me plantee alejar las drogas de mi cuerpo serrano han pasado ya muchos años y muchas rallas "esporádicas" que han acabado convirtiéndose en un contínuo. Pese a que en Cuenca lo iba más o menos consiguiendo y a que sin duda tengo muy buenos motivos para hacerlo, mi relación con las drogas solo puede caracterizarse como eskizoide y bipolar.
Me sientan mal. Me han pasado cosas HORRIBLES joder que no quiero NO QUIERO que vuelvan a pasarme. Tengo secuelas de esos años perdidos que aún me hacen sudar cuando los recuerdo. Pero y maldito pero, las busco. Las busco siempre y siempre están ahí. Esperandome.
Nochevieja fue el éxtasis. Una vez más pude haber muerto. Me lo pasé increíblemente bien. Claro.
Y de nuevo la reflexión. Aún estoy curandome las heridas de la boca de esa noche y hoy, mientras me volvían a preguntar qué coño pienso hacer con mi vida me toco las llagas producidas por esos diamantes azules, lo hago con la lengua, jugueteo mientras mis primas intentan no mirarme el pelo mientras me preguntan, una jodida vez más que qué estoy haciendo, que donde vivo, que de qué pienso trabajar ahora que he terminado mi estúpida carrera que todos saben/piensan que no sirve para nada.
Mirando mi pelo creo que se van imaginando, navidad tras navidad que voy a ser así siempre, que no era una mala adolescencia, que sigo llevando el puto pelo raro y que sigo haciendo cosas que jamás entenderán. Mirando a mi padre esta mañana empiezo a pensar que toda mi vida va a seguir siendo una eterna recaída, que nunca dejaré de pensar que estaré mejor si me meto una rula, que nunca voy a encontrar una mierda de trabajo y que cada día será lo que es, un puto abismo incomprensible tanto para mi como para ellos.

2 comentarios:

  1. nenaa.. era necesario andar de blog en blog para encontrarme, de casualidad, con el tuyo? parece que sí, y menudo encuentro!! que dura la familia, que duras las navidades y que duras las recaidas de estas personalidades nuestras tan autodestructivas... que desequilibrio vital que no cesa de prolongarse.. y es que cuando parece que todo sube, una fuerte pendiente nos sorprende, sin avisar, la muy cabrona! pero bueno, vamos a compartir estas locuras y a vivirlas, que no queda otra, y que también coexiten con la emoción de vivir la intensidad de las cosas que nos dan placer,no? :)
    que ganitas que estés por aquí ya!!
    un lametón!!!

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  2. Claro, la lucidez allí en el "puto abismo incomprensible" pero y el dolor, la angustia, el miedo... ¿que hacemos con ellos? juntar un buen montón de mal Karma y asi esperar a una reencarnación como cubito de hielo o tiesto de plástico, si no asumir nuestra condición de ser humano y pasar frio, calor y fatiguitas...pero las menos. No se quien decia que la felicidad está tras una puerta que solo se abre por dentro.
    He visto "Katmandú" la peli de ItziAR Bollaín y todavia estoy alterado, sobrecojido, cabreado, apenado, indignado,... y eso por una peli que describe situaciones y problemas que parecen algo mayores que los mios e incluso que los tuyos, nuestros, ¡¡los quejicas del lujo!! Eso es lo que parecemos. La navidad es claramenta un invento del demonio.
    un apretón!!!

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