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sábado, 16 de noviembre de 2013

Playa puta playa cruel

playa al pedo  playa implacable playa inexorable 

misteriosa playa

Playa súbita  playa accidental


[pero sobretodo]

playa en cumplimiento del deber


 


jueves, 8 de agosto de 2013

Extractos: Monique Wittig y sus guerrilleras

Andrea en huelgadearte: Penúltimo fotograma del proyecto Lès Guerrilléres (2011) en Cuenca con mis queridas Laura, Vero, Vero V, Amanda, Natalia, Berta, Sara y C.






DISTANCIAS DORADAS LAGUNAS
SE VISLUMBRARON LOS DESIERTOS VERDES
PARA SOÑARLOS PARA MÁS TARDE DECIRLOS
INMÓVILES LOS PÁJAROS DE AZABACHE
LAS ARMAS DEJADAS AL SOL
EL SON DE LAS VOCES CANTANTES
LAS MUERTAS LAS MUERTAS LAS MUERTAS

CONNIVENCIAS REVOLUCIONES
ES EL ARDOR EN LA LUCHA
CALOR INTENSO MUERTE Y FELICIDAD
EN LOS PECHOS CON LOS PEZONES
LOS FÉNIX LOS FÉNIX LOS FÉNIX
MANCEBOS Y ÁUREOS LIBRES
EL RUMOR DE SUS ALAS DESPLEGADAS

LOS PÁJAROS LAS SIRENAS NADADORAS
LAS TRASLÚCIDAS ARISTAS LAS ALAS
LOS VERDES SOLES LOS VERDES SOLES
LAS PRADERAS VIOLETAS Y LISAS
LOS GRITOS LAS RISAS LOS MOVIMIENTOS
VICTORIOSAS AFIRMAN QUE TODO GESTO ES SUBVERSIÓN.

LO QUE LAS SEÑALA IGUAL QUE EL OJO DE LOS CÍCLOPES, SU ÚNICO NOMBRE DE PILA, OSÉE BALKIS SARA NICÉE IOLE CORÉ SABINE DANIÈLE GALSWINTHE EDNA JOSÈPHE […]


[…] URSULA OBI ANTIGONE
ANTIGONE AGNETHE
NO/ SIGNOS DESGARRANDO
SURGIDOS VIOLENCIA DEL BLANCO
DEL VIVAZ DEL HERMOSO PRESENTE
DE UN GRAN ALETEO EBRIO
AGUJEREADO DESTROZADO EL CUERPO
(INTOLERABLE)
ESCRITO POR DEFECTOS

SURGIDOS NO/ SIGNOS CONJUNTO
EVIDENTES/ DESIGNADO EL TEXTO
(POR MIRÍADAS CONSTELACIONES)
QUE FALTA

LAGUNAS LAGUNAS LAGUNAS
CONTRATEXTOS
CONTRASENTIDOS
LO QUE NO SE HA ESCRITO VIOLENCIA
FUERA DEL TEXTO
EN OTRA ESCRITURA
URGENTE AMENAZADOR
MÁRGENES ESPACIOS INTERVALOS
SIN DESCANSO
GESTO DESORDEN


jueves, 14 de marzo de 2013

Olimpiadas de la opresión


En Sydney. Llegamos con una carta de recomendación posible gracias a las listas anarquistas de la rise up y de una amiga muy maja. Llegamos a la librería anarquista: millones de libros de Proudhon, Bakunin, algo de anarco-queer, millones de fanzines anarquistas radicales. Acción directa, robo a los bancos, guerra civil española, cómo hacer tu propia cerveza. Por primera vez en al menos diez años hablo de Marx  fuera de la universidad-concretamente en Newtown, repelando los últimos granos de arroz que los Hare Krishna locales habían cocinado y distribuido gratuitamente a cinco minutos de la rosa negra- reconociendo poco sorprendida que he perdido la capacidad de hablar en serio.

Por ahora habitamos dos “radicales” espacios, ambos legalmente arrendados por el módico precio de 300 dólares a la semana y que funcionan por medio del sistema “donativos”. Un divertido grupo de personas de origen europeo guardamos refugio en el centro social –Grecia, Inglaterra, Francia, España, Alemania- donde se nos permite dormir y disfrutar de la inmensa biblioteca, la opulenta cocina y la fenomenal ducha de agua caliente. Much*s de l*s “anarquistas” locales se reúnen aquí cuando salen de trabajar o cuando terminan sus quehaceres. Ayer, a razón del “peoples kitchen” –un comedor popular semanal que va de gratuito pero que has de “donar” algo porque pasan el cepillo- nos reunimos unas cuantas más de lo habitual en el CSA (centro social alquilado). Una de las personas con las que pasé más tiempo fue un señor de unos sesenta-setenta años que hablaba tan rápido que tenía que coger aire sonoramente al terminar las frases. Era una especie de carpintero-ebanista-escultor de un trabajo exquisito –llevaba unas fotografías analógicas que tenían al menos 20 años en una cajita de madera acolchada con cuero granate. Me explicó cantidad de cosas acerca de mitología asiática y de misticismo y teorías científicas que no entendí muy bien por la velocidad y el acento australiano (hablaba en Inglés, claro está). Me dio la sensación que hablaba tan rápido porque se había pasado prácticamente una hora comiendo su plato solo –¿qué más da decir que un espacio es “mixto” o “inclusivo” si realmente no lo es?- que todas las palabras se le habían acumulado en la boca y había de soltarlas de alguna manera. Es evidente que la diferencia entre un “investigador” y un “charlatán loco de la calle” sólo lo hace la edad, los títulos y las modas. Si este hombre hablara de feminismo-queer otro gallo cantaría…

Cuando yo ya empecé a necesitar agua para seguir el ritmo al señor de las fotografías analógicas en la cajita de madera acolchada dejó el tema. Yo me introduje en otra conversación superficial dejándole solo y en cuestión de diez minutos se levantó y se fue. Tomé otro asiento más cerca de una persona cuya manera de hablar me resultaba más amable. Una voz más clara, menos slang, palabras que se desarrollaban más lentamente. Empezamos a hablar de los derechos constitucionales que tenía Australia. A saber: que el gobierno no puede tomar bienes privados. That´s it. Comentábamos Andrea y yo –por lo bajini y en castellano- que de poco sirven teniendo en cuenta que en España uno de ellos es el derecho a una vivienda digna, derecho de reunión, libertad de expresión, etc. Aunque no hay duda que en un proceso legal deben ser de mucha ayuda. De aquí pasamos a la cuestión judicial y clase social, a través de la historia del pavo: Parece ser que este chico estuvo trabajando durante unos años sin usar las vacaciones que por derecho tenía. De modo que acumuló un par de años de vacaciones y se fue a viajar por Latinoamérica. Consiguió-increíblemente-un puesto de profesor de español en Venezuela –remarco que el tío no hablaba ni una palabra de español- y volvió a Australia para visitar a la familia cuando empezó el movimiento Ocuppy en Sydney. Al parecer en una de las intervenciones policiales le detuvieron y le acusaron de agresión contra la policía. Debido a varias negligencias y a lo largo que se hace un proceso como ese se tuvo que quedar en Australia más tiempo del que esperaba y perdió su trabajo en Venezuela. Estuvimos mucho rato hablando de las leyes en la ciudad de Sydney y en Australia y acabó diciendo que daría lo que fuera por no tener un pasaporte australiano-a lo cual respondimos tod*s con una colectiva cara de asombro debido a que millones de personas darían y dan todo lo que tienen por poder acceder simplemente al permiso de residencia en este opulento país-. Según él, debido a la hermandad que Australia tiene con Estados Unidos, una persona con cargos en Australia es igualmente perseguida que una estadounidense por ambos gobiernos y sus respectivos sistemas de inteligencia y de represión, y que por lo visto esto es una vaina a nivel mundial. De ahí pasamos al tema “¿y puedes desertar de ser Australiano?” El tío empezó a contar que en realidad tiene orígenes europeos y que podría acceder a un pasaporte inglés o italiano, ya que al parecer sus abuelos eran Romanís –gitanos que vienen de la India- asentados en Italia y emigrados a Inglaterra donde tuvieron a sus padres, los cuales emigraron a Australia donde él nació. Contó con la enorme especificidad política que se toma una persona con un par de copas de más la diferencia de ser Romaní y de ser Rumano. De ahí no sé cómo acabamos hablando de las leyes de beber alcohol en la calle. El tipo acabó sentenciando que se trataba de una cuestión racista y que de todas las personas que estábamos en la habitación solo tres (él, Andrea y yo) seríamos arrestados por beber en la calle. No sé si se trata de una cuestión de vivir en un país donde el proceso colonial no ha terminado ni mucho menos o qué pero he podido percibir en los meses que llevo en esta parte del mundo lo que alguien llamaba “las  olimpiadas de la opresión”: esto es, el uso indiscriminado de la cuestión de la identidad periférica para gozar de privilegios dentro de los movimientos sociales o de los sectores progres de la sociedad. Llegaba a esta conclusión mientras me quedaba en la parra mirando las raíces rubias de este anarquista de abuelos gitanos de moreno teñido. Esto de teñirse de moreno ya me llamó la atención por primera vez cuando me enrollé por primera vez con una alemana con deje anti-duch que odiaba hablar en Alemán y vino a tirarme los trastos en cuanto me vio, simplemente por no ser blanca. Me quedé flasheada cuando iba a comerle el coño y me dí cuenta que todo su vello púbico era la cosa más rubia que había visto jamás. Rubia de bote chocho morenote se dice en España: bueno, aquí parece ser que se dan la vuelta las cosas, al menos dentro de los movimientos sociales en las sociedades blancas. Es una suerte de exotismo de la diferencia, a lo que ya estamos muy acostumbrad*s, pero que me parece que habría que matizar. Me viene a la cabeza también cuando casi a punto de coger el avión para dejar Auckland, MZ me preguntaba inquistoriamente que me parecía el uso del “burka” por parte de personas que no son musulmanas a razón de la “discussion” que organizamos en MAD space acerca de las políticas postpornográficas en España. Uno de los vídeos que puse fue una entrevista a Diana Pornoterrorista en la que explicaba el origen del término pornoterrorismo. Contaba la primera performance pornoterrorista que apelaba directamente al lavado de cerebro anti-islam que los medios de (in)comunicación divulgaban a diestro y siniestro. MZ me explicó que conocía a mucha gente musulmana que se sentiría ofendida por que Diana usara un burka cuando ella no es musulmana. Yo también he utilizado un burka para una de las performances que organizamos con Transfusión para el Queeristán en Amsterdam y es algo que evidentemente se pensó pero no se le dedicó toda la importancia que para alguien como MZ puede tener. Personalmente yo parto de la base de que todo el mundo ha de hacer lo que le dé la gana dentro de la expresión política o artística, ya que así podemos hablar de ello y no caer en el silencio absoluto que la censura de la neutralidad y lo políticamente correcto nos dirigen, y probablemente viene de ahí que no le diera mucha importancia: tal vez he perdido el miedo a ser incorrecta o incoherente en público, aunque aún no he llegado a que me la sude lo que los demás digan de mi. Volviendo al tema, ¿no se trata de una cuestión muy parecida aunque de nivel más light que una persona rubia se tiña el pelo de negro para “sensibilizarse” o “solidarizarse” con étnias menos favorecidas por el sistema racista-capitalista de un país blanco que utilizar un atuendo usado por personas menos favorecidas por este mismo sistema racista-capitalista para solidarizarse de igual manera o, por qué no, identificar ciertas cuestiones que atañen y atraviesan a tod*s? La ley sexista y racista que prohíbe a las mujeres musulmanas que han decidido llevar el hiyab o burka a usarlo en público es la misma ley que me prohíbe cubrirme de la represión policial en las manifestaciones, y eso me da que pensar.

Mientras estaba en la parra mirando las raíces rubias de este tío se me iban hinchando los ovarios lentamente de pensar que este señor se le respeta por haber teñido su pelo de negro y de esta manera tener una imagen más firme que represente la identidad marginal que le da la palabra en esta micro comunidad anarquista y a Diana se la cuestiona por haber usado un burka en una performance originada en una convulsión política y social tan proclive a la experimentación de estos tabúes, entonces políticos, culturales y religiosos y ahora también tabúes de los movimientos sociales.

Creo que tod*s, en mi opinión, participamos de alguna manera en estas Olimpiadas de la opresión. Me resulta muy difícil cuando un grupo de personas se me acerca preguntando que está pasando en España, movilizaciones, etc. ¡Además con lo que me gusta hablar! Se les cae la baba solo con decir la palabra “square”. Pero bueno he de decir que no tenemos nada que hacer al lado de los griegos, aquí hay uno que es un machista pesado donde los haya pero como es griego y anarquista cada vez que abre la boca todos le escuchan. Y si no es griego es que tiene un tío aborigen o un cuñado negro, pero tod*s los que pasamos por aquí somos jóvenes (fundamental para entrar en la liga de la opresión), alternativ*s de clase media. Y blancos o ligeramente racializad*s, guap*s, activ*s, leíd*s. Menos el señor de las fotografías analógicas en la cajita de madera acolchada, ése no.

viernes, 23 de marzo de 2012

Can we still meet the deadline?

Estoy flipando.

Situación: me mandan una "sugerencia" para presentar una beca a través del ministerio para cursar el llamado "curso de inmersión en el inglés" que organiza la UIMP.
En verdad todo ha sido muy rápido. Me la concedieron y en cuestión de una semana debía incorporarme. Así que aquí estoy, en una residencia universitaria privada del campus de la politécnica de valencia. Veamos… si, ya van dos entidades privadas que se llevan pasta: la UIMP y la residencia universitaria galileo galileo.

Ojalá todo quedara ahí:

El curso dura 5 días y estamos divididos en tres grupos de niveles básicos y medios. Durante estos días nos hemos dedicado básicamente a "improve" el inglés oral. Sin embargo, parece ser que el inglés sólo puede existir en el contexto del "business". Esto es algo realmente absurdo por dos bandas: por una parte, es estúpido centrar todo el vocabulario en lo que tiene que ver con los negocios ya que el inglés te sirve para mil cosas más (un montón de pensamiento se genera en inglés, un montón de experiencias fuera del estado suceden en inglés y un larguísimo etcétera). Es estúpido por otro lado ya que os aseguro que ningun* que estábamos en ese curso íbamos a poder acceder a la clase de realidad que esos trasnochados libros reflejaban. Es estúpido pensar que te harán una entrevista de trabajo a alguien que viene de un país en crisis, con un nivel básico de inglés y prácticamente con lo que lleva puesto en un país tan racista como inglaterra o EE UU. Está claro que encontraremos curro, como siempre hemos hecho cuando hemos emigrado, pero ya sabemos que clase de trabajo nos van a ofrecer, nada relacionado con "manager" donde tengamos que controlar el "timeline" o no salirnos del "budget". Ah, es absurdo. Es absurdo en general: el estado de un país en crisis con una generación de jóvenes entera soñando con emigrar te prepara para ello: pero es falso, porque te prepara para un tipo de emighración que no será para nosotr*s. Nos colonializan a priori, nos enseñan como hablar bien allí, como parecer de allí. Ahora de repente una chica de un pueblo de cádiz le pregunta cual es su restaurante favorito y responderá Subway.

Además, ¿quién coño se creen? Estos profesores forrados de pasta que tenemos y el curso en el que están colaborando nos hacen performar horribles dinámicas de jerarquía y explotación en el mundo laboral. Por ejemplo, una de las "play rules" fue escenificar qué hacer si tu jefe te dice que debes quedarte más tiempo trabajando de lo estipulado en tu contrato y cobrando lo mismo. ¿Por qué nadie se preocupa por sus derechos laborales? ¿por qué esto no nos lo explican?
Otro ejemplo: hagamos un debate. ¿qué es más importante para ti, el trabajo o el lugar donde quieres vivir? En ese contexto de pisacabezas, solo te preocupa lo evidente.

Por otra parte, tienen este tipo de método de enseñanza basado en la repetición, eso quiere decir que., por ejemplo, estamos en el tema de "abrir una cuenta en el banco" (que por otra parte dices pero a ver, si queremos abrir una cuenta en otro país no te preocupes que te van a entender por la cuenta que les trae!) y el profesor te pregunta "Would you like oppen a new account?" Y tu dices, No, no quiero una puta cuenta en el banco, y entonces el te dice que si, que tienes que practicar la frase en afirmativo, así que ahí estás tu, diciendo en voz alta, como un mantea, Si, quiero abrir una cuenta en el banco.

Horrible. Como zombis.

Además, van de guais. Al igual que el tipo de "colaboración" o "trabajo en grupo" que promueve bolonia, aquí nos preparan a trabajar en grupo, lo que debe traducirse por saber persuadir para que mi idea salga ganadora. Una de las dinámicas grupales fue pelear entre tres por un asiento con ventanilla en el avión. Evidentemente, lo que el ejercicio pedía era que esgrimiera el mejor argumento para quedarme con el asiento, no que escuchara las circunstancias de las otras dos personas para tomar la decisión más justa.

Eso sin contar las censuras: ayer fue mi presentación (tenías que prepararte una presentación sobre algo para demostrar que sabrías defenderte en una entrevista de trabajo), y yo elegí hablar de postporno porque me apetece, porque me tengo que preparar algo en inglés para lo de Holanda sobre esto y porque quería levantarles los colores a las nenas de mi clase. Mientras la gente entraba, puse el vídeo de la performance de la Quimera Rosa, la de Mutaciones a través del género. El profesor me dijo que nada de porno en clase y pensé que estaba bromeando pero no, se acercó y me apagó el ordenador con muy buena sonrisa el muy estúpido. Hoy, además, la profesora de las mañanas estaba haciendo una gran lista con vocabulario sobre el cuerpo: cuando le he dicho "vagina" para que lo añadiera a la lista (estaba cabeza, brazo, mano, dedo del pié, cadera, etc) ha decidido no hacerlo.

Esto es sólo una pequeña, ínfima parte de la estupidez que estoy viviendo estos días entre estas paredes. No obstante y como es evidente, he tenido que mediar con una cantidad ingente de agresiones sexistas que no podría enumerar ni en un millón de folios. Desde los roles que toman las profesoras y los profesores (ellas son estúpidas, la gente se las toma a coña, las ridiculizan, etc) y ellos son unos señores (o mayores y se les respeta, toman esa posición), o jóvenes (y se les admira calladamente y con una sonrisa) hasta afirmar que "puesto que las líneas del dibujo son flojas/débiles/suaves, este dibujo es de una chica". La enorme gama del medio podéis imaginarla. Además, cuando he comentado "Oye, ése ha sido un comentario sexista" se me ha acusado de "perder de vista lo importante" o "pasarme de la raya",además de reirse cuando dije que había sido ofensivo para mi.

.etc.

Puedo contaros tantas cosas de esta semana… fliparíais.

Pero la verdad es quehoy he terminado llorando porque sinceramente lo que más triste me ha puesto y lo que me he dado cuenta que soy incapaz de sobrellevar es la absoluta naturalidad con la que gente que tiene veinte y veintitrés años que están estudiando en la universidad vive en la más fascinante superficie de las cosas. me fascina como pueden pasar horas y horas hablando de nada (compañías telefónicas, fútbol, chicas-os, famosos) y a la vez generando la mierda de mundo racista, sexista, homófono, xenófobo, consumista y repugnante que se nos come cada vez que sacamos la cabeza del ghetto.

martes, 13 de marzo de 2012

Islamofóbia o lo que mierdas sea



Otra vez me han confundido con árabe. Esta islamofobia me tiene hasta los ovarios.

No quería entrar al baño, sólo quería un poco de papel porque se me estaban cayendo los mocos y eran las malditas ocho de la mañana: esto es, capacidad de respuesta de 0 a 3.

Las empleadas de la biblioteca estaban lavando los baños y charlando animadamente. Cuando me han visto las intenciones de entrar (ni siquiera he entrado) me han mirado de arriba a abajo con una cara de asco que te cagas y me han dicho algo, pero no las he entendido porque iba súper sobada. Me he quedado parada mirándolas y buscando un poco de papel higiénico que me pudieran acercar para no tener que pisarles lo fregao.
Y entonces se han puesto a mirarme con cara de superioridad y se han puesto a decirme gesticulando y como si no entendiera lo que dicen "fuera, fuera, al otro, al final" con un tono muy parecido a aquel que mucha gente usa para dirigirse a los perros. Una especie de orden sin esperar, ni aunque fuera remotamente, una respuesta, una subjetividad proveniente del otro.

En un micro segundo me ha parecido volver a Alemania, con todas esas feministas blancas mirando raro por no hablar alemán y por parecer turca. Me ha parecido también volver a Dinamarca en auto stop, donde se asumía directamente que yo era inmigrante-por tanto-pobre-por tanto-puta.
No esperaba encontrarme esto en el país que reclama mi cuerpo como suyo. No obstante, parece ser que Catalunya no es España (estoy teniendo muchos encontronazos de este palo desde que vivo en Barcelona)
Aun me acuerdo del tarado de mierda que me amenazó y terminó diciendo " que a mi las morenas me gustan españolas"

lunes, 5 de marzo de 2012

jueves, 23 de febrero de 2012

21 de Junio de 2011

Qué gusto da el agua corriente. Aunque sea así.
Me encanta, además, que esta libreta comience así, desde el placer de algo tan cotidiano. Y es que creo que me gustaría al menos durante estos meses, dejar el éxtasis del pensamiento abstracto y abandonarme tranquilamente al placer de lo concreto, de lo tangible, de lo que siempre está ahí pero que por su recurrencia pierde los límites de sí mismo, difuminandose con el todo, que es la nada.

Por ejemplo, ésa rosa.

Si no existiera un nombre concreto que separa las ideas (ideales) de el rosal y la flor del rosal (rosa), probablemente nuestra percepción se limitaría a aprehender un rosal, cuyas rosas (hoy entendidas como categorías independientes aunque evidentemente relacionadas por la lógica de la botánica), formarían parte de él, pero no serían conceptualizables de manera diferenciada.
Es como ésa planta. Sus hojas, aunque la naturaleza ha modificado su forma, sus colores, su sombra proyectada e incluso, probablemente, su trayectoria vital, su nombre, la palabra que genera el ideal por el que nos regimos, sigue siendo "hoja". Tal vez "hoja roída por un insecto anónimo", pero esto, queridas, no tiene importancia.

Lo más gracioso de todo es -volviendo a nuestra utopía sin rosas conceptualizables- que todo el sector de la economía que rige la cultura, el amor romántico, el día de Sant Jordi, etc. desaparecerían. ¿Qué sería de cualquier película ñoña sin un buen ramo de rosas, con toda su carga histórica, simbólica y pagana?
Las consecuencias de las políticas que rigen nuestro lenguaje y por ello nuestra percepción son tremendas y, en mi opinión, incalculables.

Hablo de género.

Volviendo al agua. Dios, es un placer inmenso ver el agua correr. Empiezo por el principio (me enrollo en esto básicamente porque Arantza me ha cerrado la puerta de casa y no me apetece molestarlas. Puesto que estoy en tetas, no puedo ir a pasear de modo que he encontrado un rinconcito a la sombra, agradable para mi y para las esquivas miradas de l*s vecin*s)

Tengo un problema con la mierda. Lo reconozco.
Y como cualquiera que empiece un párrafo de esta forma, me estriño con facilidad.

La razón más habitual de mis estreñimientos -yo diría que la única- es estar fuera de casas conocidas, digamos, anualmente (no haber compartido ningún flujo afectivo-económico con ell*s)
Bien. Primera parada en Barcelona y ya estoy con lo mismo.

Me da vergüenza. El olor, la situación de que me estén esperando para entrar al lavabo, el miedo de luego no tener papel, no tener agua, ¡no poder borrar las huellas del crimen! (anchoilla), etc.
Así que me voy aguantando. Y en ese momento es automático: mi cuerpo enferma.
Me empiezan a doler cosas. Habitualmente las piernas. Luego la cabeza: siento presión y calor. Si pasan varios días ya es la hostia: granos y herpes labial, hinchazón general y fiebres de esas frías.
Supongo que lo siguiente a eso es un cólico, la muerte o una explosión.

Bien, pues esta mañana me he despertado convencida de que ya está bien, que no quiero maltratar mi cuerpo más allá de lo que me de placer a mí (que le follen al resto, al menos, en este sentido). Aguantarme la mierda por no desagradar a los demás no me da placer, al revés, me hace sentir imbécil e incapaz de vivir como he decidido y quiero vivir durante estos meses.
Esto es, currarse las dinámicas de tu mejor mochila que es tu cuerpo serrano.
Así que me he levantado de la cama, he buscado algo con lo que distraerme por si el asunto (la mierda) se alargaba (versión corta de El Quijote, no es coñá) y me he sentado en la taza. Si, me he sentado porque no puedo cagar de otra manera y zas, había meado en la taza. Argh, no ha molado nada pero esto no me ha desencaminado de mi propósito inicial (cagar) y desde luego no me va a volver a pasar.

No había agua, estaba claro.

He buscado a Arantza que ya estaba despierta y me ha abierto ella gua, y yo he mirado para la próxima vez (porque habrán unas cuantas) poder hacerlo sola.

Y entonces, el milagro.

Cuando abren la toma de agua sale agua fresca en el baño por tres lugares diferentes que corresponden a tres cubos que varían de forma, color y -supongo- función. Uno del grifo de la ducha, otro de la alcachofa de la ídem, y otro de una pequeña fuga que hay debajo del lavabo.
Yo, además, me he aventurado a llevar dos garrafas más, aprovechando los diferentes ritmos de llenado de los correspondientes cubos.
Me ha dado el éxtasis. Era como una especie de sinfonía acuática -un poco underground- que ganaba en experiencia y densidad a cualquier otra pieza musical. El propio agua de mi cuerpo ha querido echarse al baile también, de modo que cuerpo y yo hemos metido la cabeza y las manos en medio de esta orgía de agua dulce y hemos salido a secarnos al sol en este precioso jardicito repleto de rosas donde estoy escribiendo,a la sombra de un níspero y bajo la tiranía de insectos autóctonos.

Me inunda la risa y el placer de pensar que, finalmente olvidé tirar de la cadena en médio de tanto éxtasis licuado y, encerrada en el jardín, me parece una situación maravillosa que precede a este viaje y que me llena de confianza y alegría. Esto es, saber que podré cagar donde y cuando me de la gana.